Entrar al colegio por primera vez es sin duda un momento muy especial para los niños. Atrás queda el Jardín Infantil, un lugar más pequeño, con menos niños y donde una "tía", tan cariñosa como la mamá, los atendía...
En el colegio, en cambio, se enfrentan a un espacio físico mayor, donde deben compartir con más niños, dentro de un horario más exigente, extenso, con rutinas y normas que acatar, y con mucho más que aprender.
El paso del Jardín Infantil al Kinder en el colegio, es una etapa muy importante para los niños. Implica no sólo mayor responsabilidad, sino que una serie de cambios emocionales, que se deben principalmente a que se ven enfrentados a un escenario muy distinto al Jardín Infantil.
Paula Pastor, psicopedagoga y miembro del equipo de profesionales de PadresOK, sostiene que para los padres tampoco es un cambio menor. "Muchas veces los papás sienten que estos saltos de etapas tienen que ver con que los hijos dejan de ser sus "guaguas" y sin querer les transmiten mensajes de inseguridad, ansiedad ó pena, que finalmente terminan perjudicándolos. Por eso, es recomendable que los padres les permitan tener la independencia y autonomía para enfrentar este cambio"
Un buen comienzo
El colegio tiene como misión prepararlos para enfrentar la vida de manera positiva y responsable. Su objetivo principal es enseñarles a aprender, utilizando todos los elementos del entorno de acuerdo a sus capacidades y a su edad. Por lo tanto, es fundamental conseguir que el niño se integre bien en el kinder, y eso depende en gran medida de la actitud de sus padres y profesores.
Generalmente, la entrada al colegio se produce con éxito si el niño se siente feliz y ve esta nueva etapa que va a vivir como un cambio positivo. La psicopedagoga Marcia Behncke, del Centro Psicológico Infanterra, recomienda preparar al niño con anticipación. "Para evitar problemas de adaptación ó aprendizaje, siempre es aconsejable chequear que el niño no tenga dificultades en la visión, audición y motricidad, entre otras. También es recomendable estimularlo a través de juegos, como saltar, correr, pintar ó dibujar, para desarrollar la motricidad fina y gruesa. Lo más probable es que si el niño ha sido bien estimulado y se le ha permitido cierta autonomía, no va a tener problemas de adaptación y de rendimiento", sostiene la profesional.
En este sentido, Paula Pastor agrega que hay que intentar comprender que para ellos tampoco es fácil. "Lo importante es tomar en cuenta la personalidad de niño, reforzar sus fortalezas y apoyar sus debilidades", señala
Adaptarse al Cambio
A pesar de que un niño haya ido a un jardin infantil, los primeros dias en el colegio pueden resultar difíciles. Ante los llantos o la negativa de ir a clases, los padres deben resistirse a esas actitudes porque el pequeño debe acostumbrarse a ir al colegio con regularidad.
Durante la primera semana de clases, es recomendable que uno de los padres vaya a buscar o a dejar al niño, y después la persona que se hará cargo de su traslado permanente. Es aconsejable que le presente a la "tía" que estará a cargo de llevarlo y traerlo del colegio, para que tenga confianza en ella y se sienta tranquilo.
Marcia Behncke sostiene que en general los niños se adaptan con facilidad y que al mes de clases no deberían presentar problemas. Sin embargo, se considera finalizada la adaptación a fines del primer trimestre del año escolar, es decir, después de tres meses del inicio de las clases.
Según indica la especialista, “la relación padres-educadores debe ser muy directa y retroalimentarse constantemente, para que ambos sepan qué está pasando con el niño y detectar así posibles dificultades en términos emocionales y académicos. Por que hay que tener en cuenta que mientras antes se descubra la causa del problema, mejor es el pronóstico”.
Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOK, marzo 2003.

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